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El alcohol etílico, o etanol, es una sustancia psicoactiva que actúa como depresor del sistema nervioso central. Es soluble en agua, no requiere digestión y se absorbe rápidamente en el tracto gastrointestinal. No se almacena en el cuerpo y se metaboliza principalmente en el hígado.
El 20% del alcohol se absorbe en el estómago y el 80% en el intestino delgado. La velocidad de absorción depende de la presencia de alimentos, de la concentración de alcohol y de la velocidad del vaciamiento gástrico.
Consumo moderado de alcohol
El consumo moderado de alcohol se define como: 2 bebidas estándar por día para hombres y 1 bebida estándar por día para mujeres. No debes ‘acumular’ bebidas para otros días. Es decir, no tomas tres días en una semana con el propósito de tomar más en un solo día. Se debe evitar el consumo en ayunas y con medicamentos que interactúan con el alcohol. Tampoco deben tomar las mujeres embarazadas ni las personas con enfermedades hepáticas, pancreáticas o cardiovasculares.
La cantidad ‘moderada’ difiere entre hombres y mujeres, ya que responden de manera distinta al consumo de alcohol. El alcohol en la sangre se concentra más rápido en las mujeres. Por lo que la intoxicación es mayor y más rápida que en los hombres con una dosis equivalente. Las mujeres tienen un mayor riesgo de sus efectos, aun con un consumo moderado. A continuación, las razones principales.
Diferencias en el metabolismo del alcohol entre la mujer y el hombre
- Las mujeres tienen un 40% menos de actividad de la enzima que metaboliza el alcohol en el estómago. Esto contribuye a mayores concentraciones de alcohol en sangre y a una mayor velocidad de absorción. Lo que alarga el tiempo necesario para metabolizarlo y eliminarlo.
- Las mujeres tienen un volumen de agua corporal menor. Esto genera una mayor concentración de alcohol en sangre al contar con menos agua para diluirlo.
- La grasa corporal, mayor en las mujeres que en los hombres, no protege contra el alcohol. Un error común es creer que tener más grasa ‘amortigua’ el alcohol. En realidad, ocurre todo lo contrario. Un mayor porcentaje de grasa corporal se asocia con menos agua corporal, lo que aumenta la concentración de alcohol en sangre.
- Las mujeres, en promedio, son más pequeñas que los hombres. Por eso presentan un menor volumen de distribución del alcohol, entre 7 y 10% menos que los hombres. También tienen el hígado más pequeño y menos pesado, por lo que tienen menor capacidad para metabolizar el alcohol. Esto significa que la misma cantidad de alcohol se concentra más en el cuerpo de una mujer.
- Las mujeres tienen una forma menos activa de la enzima que metaboliza el alcohol en el hígado. Esto implica una menor eficiencia en el metabolismo del alcohol, lo que aumenta su concentración en sangre.
- La velocidad con la que el contenido del estómago pasa al intestino delgado es más lenta en las mujeres. En promedio, las mujeres presentan un vaciamiento gástrico del alcohol entre 40 y 42% más lento que los hombres. A esto se suma que tienen menor actividad de la enzima que metaboliza el alcohol en el estómago. Por lo tanto, más alcohol permanece intacto en el estómago y más cantidad pasa a la circulación sanguínea.
El resultado es que, a igual consumo, la mujer siempre alcanza una concentración de alcohol en sangre mayor que el hombre.
Efectos secundarios del alcohol en el cuerpo humano
Los efectos a continuación suelen observarse incluso con un consumo moderado y son más pronunciados en mujeres.
- Efectos agudos: deterioro del juicio y de la coordinación, alteración del equilibrio y de la marcha, disminución del tiempo de reacción y cambios en la memoria y la atención.
- Efectos crónicos: daño hepático, alteraciones metabólicas, estrés oxidativo e interferencia con el metabolismo de nutrientes y de medicamentos. Un ejemplo de alteraciones metabólicas es que el alcohol ‘desorganiza’ la forma en que el cuerpo utiliza la energía. Consecuencias: aumento de la grasa en el hígado, dificultad para controlar el azúcar en sangre, mayor cansancio y menos energía.
Enfermedades asociadas al consumo de alcohol
El alcohol contribuye a más de 200 enfermedades y condiciones, entre ellas:
- Pancreatitis
- Hipertensión arterial
- Enfermedad cardiovascular
- Mayor riesgo de caídas y lesiones
- Trastornos neurológicos y cognitivos
- Enfermedad hepática alcohólica como esteatosis, hepatitis y cirrosis
Las mujeres presentan daño hepático y pancreático más rápido y con menores cantidades de alcohol que los hombres. Además, son más vulnerables que los hombres a los daños en órganos internos y a los traumas o accidentes relacionados con el consumo de alcohol.
Conclusión
Conocer cómo el alcohol afecta al cuerpo, especialmente en las mujeres, permite tomar decisiones informadas y proteger la salud a largo plazo. Recordar que “moderado” no significa “sin riesgo”. Esto es clave para cuidar el hígado, mantener la energía diaria y la calidad de vida a medida que pasan los años. En la salud, pequeños cambios —como reducir el consumo de alcohol— marcan una gran diferencia en el bienestar y en la prevención de enfermedades.
Referencias principales
Baraona, E., Abittan, C. S., Dohmen, K., Moretti, M., Pozzato, G., Chayes, Z. W., Schaefer, C., & Lieber, C. S. (2001). Gender Differences in Pharmacokinetics of Alcohol. Alcoholism: Clinical and Experimental Research, 25(4), 502–507. https://doi.org/10.1111/j.1530-0277.2001.tb02242.x
Mumenthaler, M. S., Taylor, J. L., O’Hara, R., & Yesavage, J. A. (1999). Gender Differences in Moderate Drinking Effects. Alcohol Research & Health, 23(1), 55–64. https://doi.org/10.1097/00000374-199902000-00009










