|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
El metabolismo cambia gradualmente con la edad, pero nuestros hábitos diarios contribuyen a mantener una buena salud metabólica. Conservar la masa muscular, realizar actividad física, mantenerse hidratado y llevar una alimentación adecuada ayudan a preservar la fuerza, la función física y el bienestar.
El metabolismo es la suma de todas las reacciones químicas que ocurren en tu cuerpo para mantenerte con vida. Actúa como una central eléctrica biológica continua, convirtiendo los alimentos y bebidas que consumes en energía. Sin embargo, no solo produce energía, sino que también sintetiza, degrada, almacena y transforma moléculas.
El metabolismo se divide en dos procesos opuestos que trabajan juntos:
- Catabolismo: En este proceso el cuerpo descompone moléculas de alimentos complejas en componentes más simples. Por ejemplo, rompe los carbohidratos en glucosa y las proteínas en aminoácidos. Esta transformación libera la energía que tus células necesitan para funcionar.
- Anabolismo: Aquí, el cuerpo utiliza la energía liberada por el catabolismo para unir moléculas pequeñas. Esta actividad construye y repara tejidos, hace crecer los músculos y crea nuevas células.
Lo que el metabolismo hace por tu cuerpo
- Elimina los restos o desechos que tu cuerpo ya no necesita.
- Convierte los nutrientes en energía para la contracción muscular, el transporte de nutrientes, la síntesis de moléculas y la transmisión nerviosa, entre otras cientos de actividades.
- Mantiene la energía básica que tu cuerpo necesita para respirar, hacer circular la sangre y mantener en funcionamiento tus órganos mientras estás en reposo. El gasto energético en reposo representa la mayor parte de la energía que el cuerpo utiliza a diario.
8 estrategias para mantener una buena salud metabólica
- Construye y mantén tu masa muscular. La masa muscular contribuye al gasto energético en reposo y tiende a disminuir con la edad. Realizar ejercicios de fortalecimiento ayuda a conservarla y favorece la fuerza, la movilidad y la capacidad para realizar actividades cotidianas.
- Realiza actividades aeróbicas. Procura acumular al menos 150 minutos semanales de actividad física de intensidad moderada, según tus capacidades. Además de aumentar el gasto energético, beneficiarás al corazón, a los músculos, a la movilidad y a la salud metabólica. Elige actividades que disfrutes, como caminar a paso ligero, trotar, hacer senderismo, bailar suavemente, trabajar en el jardín, andar en bicicleta, nadar, entre otras.
- Mantente hidratado. El agua participa en numerosas reacciones metabólicas y es esencial para el funcionamiento normal del organismo. La hidratación adecuada también favorece la función muscular y ayuda a prevenir la deshidratación, cuyo riesgo aumenta en los adultos mayores.
- Muévete diariamente. Evita permanecer sentado durante periodos prolongados y busca oportunidades para caminar y moverte a lo largo del día.
- Evita las dietas demasiado restrictivas. Reducir en exceso el consumo de alimentos puede disminuir el gasto energético y favorecer la pérdida de masa muscular. En los adultos mayores, además, puede dificultar el consumo adecuado de proteínas, vitaminas y minerales.
- Incluye proteína en cada comida y en cada merienda. El cuerpo utiliza más energía para digerir la proteína que para digerir los carbohidratos o las grasas. Además, la proteína ayuda a conservar tu masa muscular, lo que contribuye a mantener el gasto energético y la función física. Incluye diferentes fuentes de proteínas como pescados, carnes magras, huevo, lentejas, soya, tofu, lácteos y quesos bajos en grasa, como el requesón (cottage cheese).
- Mantén un patrón de alimentación que cubra tus necesidades. Más importante que comer cada cierto número de horas es consumir suficientes alimentos y nutrientes a lo largo del día. Distribuir las fuentes de proteína a lo largo del día es útil para conservar la masa muscular y contribuir al gasto energético.
- Disfruta del café, el té o de los alimentos picantes si forman parte de tu alimentación. La cafeína y algunos compuestos presentes en los chiles pueden aumentar temporalmente y de manera modesta el gasto energético. Sin embargo, su efecto es limitado y no sustituye una alimentación adecuada ni la actividad física.
En resumen, más que intentar “acelerar” el metabolismo, el objetivo debe ser mantener hábitos saludables que favorezcan un envejecimiento activo y que puedan sostenerse a largo plazo.
Referencias principales
Mihaylova, M. M., Chaix, A., Delibegovic, M., Ramsey, J. J., Bass, J., Melkani, G., Singh, R., Chen, Z., Ja, W. E., Shirasu-Hiza, M., Latimer, M. N., Mattison, J. A., Thalacker-Mercer, A. E., Dixit, V. D., Panda, S. & Lamming, D. W. (2023). When a Calorie is Not Just a Calorie: Diet Quality and Timing as Mediators of Metabolism and Healthy Aging. Cell Metabolism, 35(7): 1114-1131. https://doi:10.1016/j.cmet.2023.06.008.
Palmer, A. K. & Jensen, M. D. (2022). Metabolic Changes in Aging Humans: Current Evidence and Therapeutic Strategies. The Journal of Clinical Investigation. 132(16): e158451. https://doi.org/10.1172/JCI158451.










