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¿Alguna vez has leído en la etiqueta de un alimento o suplemento frases como «puede reducir el riesgo de diabetes» o «ayuda a mantener los huesos saludables»? Estas afirmaciones se conocen como declaraciones de propiedades saludables. En los Estados Unidos, están reguladas por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA). Su propósito es ayudar a que la información que recibe el consumidor sea veraz y no resulte engañosa.
Estas declaraciones describen la relación entre un alimento, un nutriente o una sustancia alimenticia y la reducción del riesgo de padecer una enfermedad o un problema de salud. Es importante aclarar que reducir el riesgo no implica prevenir ni curar una enfermedad. Lo que declara es que existe evidencia científica que respalda una posible relación entre el consumo de ese alimento, nutriente o sustancia alimenticia y una mejor salud.
La FDA clasifica estas declaraciones en dos categorías principales:
- Declaraciones de propiedades saludables autorizadas (Authorized Health Claims).
- Declaraciones de propiedades saludables calificadas (Qualified Health Claims).
La diferencia entre ambas no es que una sea verdadera y la otra falsa. Lo que cambia es la solidez de la evidencia científica que las respalda.
Declaraciones de propiedades saludables autorizadas (Authorized Health Claims)
Estas declaraciones cuentan con el mayor nivel de respaldo científico disponible. La evidencia es lo suficientemente sólida como para establecer una relación clara entre una sustancia y la reducción del riesgo de una enfermedad. Por ello, la FDA no exige que estas declaraciones incluyan advertencias ni aclaraciones especiales.
A continuación, algunos ejemplos de declaraciones autorizadas que son especialmente relevantes para los adultos mayores:
- Las dietas que aportan cantidades adecuadas de calcio y vitamina D pueden reducir el riesgo de osteoporosis.
- Las dietas bajas en grasa total pueden reducir el riesgo de ciertos tipos de cáncer.
- Las dietas bajas en grasas saturadas y en colesterol pueden reducir el riesgo de enfermedad coronaria.
- Las dietas bajas en sodio pueden reducir el riesgo de hipertensión arterial.
- Consumir 25 gramos de proteína de soya al día, como parte de una dieta baja en grasas saturadas y en colesterol, puede reducir el riesgo de enfermedad cardíaca.
- Los alimentos que contienen ésteres de esteroles o de estanoles vegetales pueden reducir el riesgo de enfermedad cardíaca cuando se consumen como parte de una dieta baja en grasas saturadas y en colesterol.
Declaraciones de propiedades saludables calificadas (Qualified Health Claims)
Las declaraciones de propiedades saludables calificadas también se basan en evidencia científica. Sin embargo, la evidencia disponible aún no es lo suficientemente sólida como para alcanzar el mismo nivel de respaldo que las declaraciones autorizadas.
Por esta razón, la FDA exige que estas declaraciones vayan acompañadas de una aclaración que explique el grado de evidencia científica que las respalda. El objetivo es que el consumidor reciba información precisa y no interprete la declaración como un hecho plenamente demostrado.
Por ejemplo, una declaración puede incluir una frase como: “La evidencia científica es limitada y no concluyente”. Esto significa que las investigaciones disponibles muestran resultados prometedores, pero aún se requieren más estudios para confirmar dichos hallazgos.
A continuación se presentan algunos alimentos, nutrientes o sustancias alimenticias que cuentan con declaraciones calificadas y pueden resultar de interés para los adultos mayores.
Cáncer
- Té verde: cáncer de seno y de próstata
- Selenio: ciertos tipos de cáncer
- Calcio: cáncer y pólipos colorrectales
- Vitaminas C y E: ciertos tipos de cáncer
- Tomates: cáncer de próstata, de ovario, de estómago y de páncreas
Diabetes tipo 2
- Yogurt
- Cáscara de psyllium
- Cereales de grano entero
- Almidón de maíz con alto contenido de amilosa
- Picolinato de cromo: diabetes tipo 2 y resistencia a la insulina
Enfermedad cardiovascular
- Nueces (walnuts)
- Ácido oleico
- Flavanoles del cacao
- Nueces de macadamia
- Ácidos grasos omega-3
- Aceites de soya, maíz, canola y oliva
- Ácido fólico, vitamina B6 y vitamina B12
Función cognitiva y demencia
- Fosfatidilserina
Hipertensión arterial
- Calcio
- Magnesio
- Ácido eicosapentaenoico (EPA)
- Ácido docosahexaenoico (DHA)
Infección del tracto urinario
- Jugo y suplemento de arándanos
Resumen
- No todas las declaraciones de propiedades saludables cuentan con el mismo nivel de evidencia científica.
- Las declaraciones autorizadas cuentan con el respaldo científico más sólido.
- Las declaraciones calificadas se basan en estudios prometedores, pero la evidencia sigue siendo limitada y está en desarrollo.
- Un alimento o un suplemento, por sí solo, no previene ni cura una enfermedad.
Conclusión
Las declaraciones de propiedades saludables pueden ser una herramienta útil para orientarte al comprar alimentos o suplementos. Sin embargo, conviene recordar que no todas cuentan con el mismo respaldo científico.
Cuando leas una declaración de este tipo en una etiqueta, confirma si se trata de una declaración autorizada o calificada. Esa diferencia te permitirá interpretar la información con mayor criterio y tomar decisiones mejor fundamentadas.
Finalmente, recuerda que ningún alimento, nutriente ni suplemento puede sustituir una alimentación saludable ni otros hábitos que favorecen el bienestar. La salud se construye con el conjunto de nuestras decisiones diarias, no con un solo producto.
Referencias principales
U.S. Food and Drug Administration (2024). Authorized Health Claims That Meet the Significant Scientific Agreement (SSA) Standard.
U.S. Food and Drug Administration (2024). Qualified Health Claims.
Virginia State University. Virginia Cooperative Extension. (2025). Authorized Label Claims for Food Products.










