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A medida que envejecemos, nuestro cuerpo produce menos coenzima Q10 (CoQ10), una sustancia esencial para generar la energía que necesitan nuestras células. Está presente en prácticamente todas las células y desempeña dos funciones fundamentales.
La primera es participar en la producción de energía en las mitocondrias, estructuras conocidas como las “centrales eléctricas” de las células. Allí ayuda a convertir los carbohidratos, las grasas y las proteínas en la energía que el cuerpo necesita para funcionar. Los órganos que más energía consumen —como el corazón, el hígado, los riñones y los músculos— presentan las concentraciones más altas de CoQ10.
La segunda función es actuar como antioxidante. Esto significa que ayuda a neutralizar parte de los radicales libres, moléculas que, cuando se producen en exceso, pueden dañar las células. Además, favorecen el desarrollo de enfermedades asociadas al envejecimiento.
Muchos adultos mayores se preguntan si un suplemento de CoQ10 puede ayudarles a mantener la salud del corazón, a mejorar la memoria o a retrasar el envejecimiento. La respuesta no es tan sencilla como algunos anuncios prometen.
Aunque la investigación científica ha identificado beneficios en determinadas situaciones, también señala que no es un suplemento milagroso. Veamos qué dice realmente la evidencia.
Salud cardiovascular
Este es el campo en el que la CoQ10 ha mostrado resultados más consistentes. Diversos estudios indican que algunas personas con insuficiencia cardíaca presentan niveles bajos de CoQ10. En estos pacientes, la suplementación puede mejorar la producción de energía del músculo cardíaco. También puede disminuir algunos de sus síntomas cuando se utiliza junto con el tratamiento médico habitual.
Además, algunos estudios sugieren que podría favorecer la función de los vasos sanguíneos y ayudar a reducir ligeramente la presión arterial en determinadas personas. Sin embargo, la CoQ10 no sustituye los medicamentos para tratar la hipertensión ni las enfermedades cardíacas.
Personas que toman estatinas
Las estatinas, medicamentos utilizados para reducir el colesterol, inhiben una vía metabólica que también participa en la producción de CoQ10. Por esta razón, algunas personas que toman estos medicamentos presentan niveles más bajos de CoQ10.
Alrededor del 5% de las personas que toman estatinas se quejan de dolor muscular y de síntomas como inflamación, cansancio o debilidad muscular. Varios estudios indican que la suplementación con Q10 podría ayudar a reducir las molestias musculares en algunos pacientes.
Alimentos ricos en coenzima Q10
Aunque la CoQ10 se encuentra tanto en alimentos de origen animal como en vegetales, las cantidades que aportan suelen ser pequeñas. Por ello, la mayor parte de la CoQ10 que tenemos en el organismo proviene de la que nuestro cuerpo produce.
Las mejores fuentes alimenticias son las vísceras, como el corazón, el hígado y los riñones. También se encuentra en carnes, pescados grasos como el salmón, la sardina y la caballa, así como en menor cantidad en el pollo y el cerdo.
Entre los alimentos de origen vegetal destacan la soya y sus derivados, así como el aceites de canola, soya y oliva. También se encuentra en las nueces, el maní, el ajonjolí, las espinacas, el brócoli y las legumbres. Aunque estos alimentos contienen CoQ10, sus cantidades son relativamente bajas y, por sí solas, no aumentan de manera significativa los niveles de esta sustancia en el organismo.
¿Qué dosis se recomienda?
No existe una dosis única recomendada para todas las personas. En la mayoría de los estudios clínicos se han utilizado dosis de 100 a 300 mg al día, generalmente en una o dos tomas. Como la CoQ10 es una sustancia soluble en grasa, se absorbe mejor cuando se consume junto con una comida que contenga grasas saludables.
Efectos secundarios e interacciones
La coenzima Q10 suele ser bien tolerada y sus efectos secundarios son poco frecuentes. Cuando aparecen, generalmente son leves e incluyen malestar estomacal, náuseas, diarrea, dolor abdominal, pérdida del apetito o dolor de cabeza. Algunas personas también pueden experimentar insomnio si toman el suplemento al final del día.
La CoQ10 puede interactuar con ciertos medicamentos. Por ejemplo, podría disminuir el efecto anticoagulante de la warfarina. Si tomas anticoagulantes, medicamentos para la presión arterial o para la diabetes, consulta con tu médico antes de comenzar a tomar este suplemento.
Conclusión
La coenzima Q10 es una sustancia que el organismo produce de forma natural y que desempeña un papel esencial en la producción de energía y en la protección de las células. Aunque su producción disminuye con la edad, la evidencia científica no respalda su uso como suplemento para retrasar el envejecimiento.
Los beneficios mejor documentados se observan en algunas personas con insuficiencia cardíaca y en quienes presentan molestias musculares asociadas al uso de estatinas. En ambos casos, la CoQ10 debe considerarse un complemento del tratamiento médico y no un sustituto de los medicamentos recetados. Si estás pensando en tomar un suplemento de CoQ10, conversa antes con tu médico o con un nutricionista-dietista.
Referencias principales
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